¿Cómo promover una relación saludable con la comida desde la infancia?

¿Cómo promover una relación saludable con la comida desde la infancia?

Este artículo se enfoca en desglosar algunos aspectos que se han visto como prácticas que NO ayudan a generar una relación saludable con la comida, y que es preferible evitar hacer. 

Para tener una relación armoniosa con la comida y con el propio cuerpo de adultos, construir una base sólida desde la infancia podría ser un gran regalo de los padres o cuidadores primarios a sus hijos. Si bien es cierto que la conducta alimentaria está determinada por múltiples factores, como lo son: aspectos genéticos, psicológicos y socioculturales; la influencia de los padres frente a la conducta alimentaria de los hijos puede favorecer o afectar negativamente, dependiendo de las actitudes, hábitos y creencias que se tengan. Por tanto, si los padres se educan desde la prevención y trabajan en promover una relación saludable de sus hijos con la alimentación, podrían disminuir parte de los factores de riesgo de un Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA) en el futuro, y aportar a que sus hijos tengan una vida más plena.

Lo que NO ayuda a generar una relación saludable con la comida: algunos aspectos a EVITAR.

–  Generar distracciones durante las comidas: exponerlos a pantallas, juguetes, o el muy conocido «avioncito» son prácticas que los desconectan de sus propias señales de hambre y saciedad, y los llevan a comer por razones externas o en modo automático.

– Obligar a comer: «no te paras de la mesa hasta que te termines todo el plato», perseguirlos por la casa para que coman, forzarles a abrir la boca. Promueve un mayor rechazo hacia la comida y que lo que hagan sea en base al miedo o frustración; en general se logra el efecto contrario al deseado.

– Los chantajes: «esta cucharadita por mamá» “papá se pone muy triste si no te terminas tu comida». Este tipo de abordaje promueve que los niños estén más vulnerables a realizar cosas por los demás en vez de por ellos mismos, les desconecta de sus propias señales, y manda el mensaje de que son responsables del sentimiento de los demás, generando culpa.

– Premios o castigos: “te ganas el chocolate si te terminas el coliflor” “si no te comes toda la comida no sales con tus amiguitos” “Como sacaste buenas notas te compro el helado”. Coloca ciertos alimentos en posición de superioridad frente a otros y a la larga no se mantiene el hábito de consumirlos, se asocia la comida con ciertas conductas que fomentan que se motiven a hacer o dejar de hacer algo por razones externas en vez de internas.

– Dar alimentos como forma de compensación emocional: “No estés triste por eso, mejor vamos a pedir una pizza”. Se aprende a evadir sentimientos desagradables con comida, no les ayuda a lidiar directamente con sus propias emociones.  

– Hablar de problemas y tensiones durante las comidas. Se ha asociado conflictividad familiar en la mesa con conductas de pérdida de control con la comida en los niños.

– Catalogar alimentos como “buenos” o “malos”, o tener alimentos prohibidos. Pueden promover comportamientos inadecuados con la comida, sentimientos de culpa, y en general lo “prohibido” tiende a generar mayor deseo.

– Críticas y burlas sobre el cuerpo o las cantidades que se comen. Este tipo de comentarios influye en la propia imagen corporal de los niños y en posibles conductas inadecuadas con la alimentación en el futuro.

Es posible que muchas de las prácticas nombradas hayan sido aprendidas, “que así fue como nos criaron”, o se hacen para generar un cambio en la conducta alimentaria de los niños con la mejor de las intenciones. Sin embargo, la literatura científica actual demuestra que NO ayudan, y tienden a perpetuar la problemática o empeorar la relación de los niños con la alimentación. Por lo que la invitación es a generar conciencia, y poco a poco trabajar en realizar los cambios para contribuir a que los niños tengan una relación con la comida más satisfactoria.  

Bibliografía:

Hebebrand, J., & Herpertz-Dahlmann, B. (2019). Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad en niños y adolescentes. 1era ed. Barcelona: Elsevier España.

Scaglioni S., Cosmi V.D., Ciappolino V., Parazzini F., Brambilla P., & Agostoni C. (2018). Factors influencing children’s eating behaviours. Nutrients, 10, 706; 1-17. doi:10.3390/nu10060706.

Información Profesional:

Lic. María Paola Hernández Ferrer

Psicóloga Clínica, Máster en TCA y Obesidad, Psicología Bariátrica.

Tlf. 809-732-6979

IG. @alimentandomivida