Conjuntivitis alérgica

Conjuntivitis alérgica

La conjuntiva es una fina membrana mucosa transparente que tapiza la superficie interna de los párpados y se refleja y proyecta sobre la esclera anterior ( parte blanca del ojo ) antes de terminar en el limbo corneal, tiene importante participación en la defensa de la superficie ocular   

Conjuntivitis es el nombre que damos a la inflamación de la conjuntiva, La conjuntivitis puede tener varias causas siendo las infecciones virales o bacterianas, la irritación por cuerpo extraño, la irritación por productos químicos y la alergia las principales

La conjuntivitis alérgica es aquella que ocurre por una hipersensibilidad a algún factor que se encuentra en el entorno del individuo y que lo afecta provocando la inflamación de la conjuntiva , se conocen como alérgenos : el polen,  los ácaros del polvo, la caspa del mismo individuo o de mascotas, el moho u otras sustancias que causan hipersensibilidad, tales como algunos condimentos o químicos .

Causas

Cuando los ojos están expuestos a sustancias que causan alergias, el cuerpo provoca una respuesta humoral inmediata de anticuerpos frente a los alérgenos aéreos , los antígenos reaccionan con IgE unida a los mastocitos, la desgranulación de estos últimos libera mediadores inflamatorios, como histamina , cininas, prostaglandinas y leucotrienos que pueden estar en una alta concentración en las lágrimas, estos mediadores contribuyen a la cascada inflamatoria, provocando vasos sanguíneos dilatados (vasodilatación )extravasación de plasma y edema.  Los ojos pueden presentar enrojecimiento, picazón y lagrimeo de manera muy rápida.

Los alérgenos que causan los síntomas varían de una persona a otra y de una zona a otra. Los pólenes diminutos y difíciles de ver que pueden causar síntomas alérgicos incluyen los pastos, la ambrosía y los árboles. Estos mismos pólenes también pueden causar la fiebre del heno.

Los síntomas pueden empeorar cuando hay más polen en el aire. Hay más probabilidad de que haya mayores niveles de polen en el aire en los días calurosos, secos y ventosos. En los días húmedos, fríos y lluviosos la mayor parte del polen va a dar al suelo.

El moho, la caspa animal o los ácaros del polvo también pueden causar este problema.

El factor de riesgo principal ha de ser la exposición a pólenes aéreos, y otros antígenos ambientales, y sin olvidar el humo.

La alergia ocular puede ocurrir de forma aislada, pero a menudo se asocia con otras enfermedades alérgicas, particularmente a la rinitis alérgica, asma y dermatitis atópica.

Esta forma de conjuntivitis se presenta predominantemente en adultos jóvenes, y en adolescentes con una edad promedia de inicio de 15 a  20 años. Los síntomas tienden a disminuir con los años, pero no es infrecuente que adultos mayores siguen teniendo síntomas relevantes.

Se puede dividir la conjuntivitis alérgica en 3 formas:

Conjuntivitis alérgica aguda

Es una conjuntivitis alérgica que aparece de repente, después de la persona entrar en contacto con algún alérgeno conocido, como el pelo de gato. Este tipo de conjuntivitis solamente sucede de forma puntual y el cuadro se resuelve probablemente en las primeras 24 horas después de que el paciente ya no tiene contacto con el alérgeno.

Conjuntivitis alérgica estacional

Es una forma de alergia ocular que generalmente causa síntomas más leves, pero persistentes como es el prurito ocular y periocular sensación de quemazón y lagrimeo y secreciones acuosas, y que se presentan a cada año en la misma estación, generalmente durante la primavera, cuando hay más polen en el aire, dichos síntomas están sujetos a exacerbaciones y remisiones, según el grado de exposición, estos pueden ir acompañados de estornudos y síntomas de rinitis . En algunas regiones, hay tipos de polen que emergen en otras estaciones del año, razón por la cual la conjuntivitis alérgica estacional no es necesariamente un cuadro que emerge solamente en la primavera.

Conjuntivitis alérgica perenne

Es una conjuntivitis alérgica leve, crónica, que está presente constantemente y a lo largo del año. Esta forma de conjuntivitis generalmente se relaciona con alérgenos ambientales comunes tales como ácaros, polvo, pelo de animales (si el paciente es dueño de uno)  moho o algunos condimentos de uso cotidiano o sustancias químicas a las cuales se está expuesto constantemente.

Se estima que, anualmente, el 20% de la población tiene al menos uno de los 3 tipos descritos anteriormente de alergia ocular.

Todavía hay otras formas de conjuntivitis alérgica, que son más graves y más raras, como:

  • Queratoconjuntivitis atópica – es una forma de conjuntivitis que aparece en el 20 a 40% de los pacientes con dermatitis atópica.
  • Conjuntivitis primaveral o queratoconjuntivitis vernal – es una conjuntivitis más severa, que afecta generalmente a niños que viven en climas calientes, secos y subtropicales.
  • Conjuntivitis papilar gigante -es una forma de conjuntivitis relacionada con intolerancia a las lentes de contacto.

Estas formas raras de conjuntivitis no se tratan en este artículo.

Síntomas

El picor en los ojos es el síntoma más prominente de la alergia ocular, tal que, si el picor no es parte de las quejas del paciente, debemos pensar en otras enfermedades que no sea la conjuntivitis alérgica. Se debe evitar el acto de rascarse los ojos, ya que puede agravar los síntomas.

Enrojecimiento en los ojos (hiperemia ocular) también es una señal casi universal. En alergia ocular, el enrojecimiento se difunde en toda la zona cubierta por la conjuntiva. Si la hiperemia es solamente alrededor del iris (parte coloreada del ojo), otros diagnósticos deben tenerse en cuenta.

Hinchazón en el párpado que se asocia con la rojez es muy común, así como lagrimeo y cierto grado de fotofobia (intolerancia a la luz) también está presente. En casos extremos, la conjuntiva edematosa puede exceder los límites de los párpados, volviéndose visible espontáneamente.

Aunque el ojo pueda quedarse bien rojizo, no suele haber dolor ocular en la conjuntivitis alérgica. Como máximo, una ligera sensación de ardor. Si el paciente se refiere a un dolor ocular relevante, el médico debe pensar en trastornos más graves, como glaucoma o epiescleritis.

Los síntomas de la conjuntivitis alérgica son generalmente bilaterales; sin embargo, un ojo puede verse afectado más que el otro. Los pacientes pueden reportar la presencia de costras (legañas secas) al despertar, pero la secreción de la conjuntivitis alérgica es característicamente acuosa, a diferencia de la conjuntivitis bacteriana, que causa una secreción purulenta.

Diagnóstico

Además de identificar los signos y síntomas descritos anteriormente, la historia clínica del paciente generalmente ayuda mucho en el diagnóstico. Pacientes con conjuntivitis alérgica a menudo tienen antecedentes de atopia, alergia estacional o alergias específicas (por ejemplo, por pelos de gatos, polen o ácaros).

En la mayoría de los casos, no es necesario ningún examen adicional para que el médico pueda establecer el diagnóstico de conjuntivitis alérgica. La historia clínica y los síntomas son suficientes.

Tratamiento

Medidas iniciales

Hay varias medidas generales que son útiles para la mayoría de los pacientes con conjuntivitis alérgica, son ellas:

  • Los pacientes no deben frotar los ojos porque la fricción puede causar empeoramiento de los síntomas.
  • Compresas frías pueden ayudar a reducir la hinchazón de los párpados.
  • Lágrimas artificiales refrigeradas aplicadas durante todo el día ayuda a diluir y eliminar los alérgenos presentes en el ojo.
  • No usar lentes de contacto, dada la propensión de los alérgenos que se adhieren a las superficies de las lentes.
  • Evitar o reducir al máximo el contacto con los alérgenos conocidos.

Para los pacientes con conjuntivitis alérgica perenne, la prevención incluye medidas específicas para evitar alérgenos específicos. Por ejemplo, para los alérgicos a ácaros del polvo, las medidas son el cambio frecuente de ropa de cama, almohadas y mantas, reducir la humedad de la casa, aspiración frecuente de las habitaciones, quitar alfombras, cortinas e incluso muebles antiguos.

Tratamiento con colirios

Hay docenas, formas de colirios en mercado desarrollados para el tratamiento de la conjuntivitis alérgica; vamos a nombrar solamente algunas de las opciones:

Colirio que contienen antihistamínicos y vasoconstrictores: son colirios que deben ser utilizados solamente a corto plazo, generalmente menos de 2 semanas, ya que pueden empeorar el cuadro a largo plazo. Este tipo de colirio realmente mejora el prurito, el enrojecimiento y el edema de los párpados; sin embargo, los síntomas suelen volver cuando el medicamento es interrumpido, no siendo una buena opción para los cuadros de conjuntivitis más prolongados. Este tipo de colirio es más indicado para el tratamiento de cuadros agudos y de corta duración.

Ejemplos de colirios que se encajan en esta clase son: clorhidrato de nafazolina (Lerin®) y maleato de feniramina (Claril®).

Colirios que contienen antihistamínicos con estabilizadores de mastocitos: son una nueva generación de colirios para la conjuntivitis alérgica, siendo más eficaces que sus predecesores y útiles en el tratamiento de formas agudas, estacionales o perennes.

A pesar del inicio de la acción de estas drogas, -se producirá dentro de pocos minutos después de su aplicación-, su efecto máximo se logra dentro de 2 semanas de uso continuo.

Los colirios con antihistamínicos y estabilizadores de mastocitos también pueden ser utilizados de forma preventiva, en caso de que el paciente sepa de antemano que irá entrar en contacto con algún alérgeno. En estos casos, los colirios oftálmicos pueden comenzar a administrarse en el día anterior del comienzo de la exposición al alérgeno.

En pacientes con conjuntivitis alérgica estacional, el colirio puede ser iniciado hasta 2 a 4 semanas antes del inicio de la temporada de alergias

Ejemplos de colirios que se encajan en esta clase son: clorhidrato de olopatadina (Patanol S®) clorhidrato de epinastina (Relestat®), alcaftadina (Lastacaft®), clorhidrato de azelastina (Rino Lastin®), fumarato de cetotifeno (Zaditen®)  y difumarato de emedastina (Emadine®)

Colirios que contienen corticoides: estos colirios son muy eficaces en el control de los síntomas; sin embargo, su uso debe limitarse a solamente 2 semanas, porque el riesgo de efectos secundarios graves, como el desarrollo de catarata, glaucoma o infección ocular es muy alto.

En general, los colirios oftálmicos con corticoides están indicados solamente para uso a corto plazo en pacientes con síntomas relevantes que no han respondido adecuadamente a los colirios antihistamínicos y estabilizadores de mastocitos.

Ejemplos de colirios que se encajan en esta clase son: loteprednol (Loteprol® o Alrex®), prednisolona (Pred Fort®, Pred mild® o Ster®) y fluormetolona (Florate®).

Tratamiento con pastillas  

Los antihistamínicos en pastillas son una buena opción para los pacientes que tienen otros síntomas alérgicos además de la conjuntivitis. Sin embargo, cuando la alergia afecta solamente a los ojos, los colirios deben ser la forma preferida de tratamiento, ya que son más eficaces, tienen un inicio más rápido de acción y son menos propensos a causar efectos secundarios sistémicos.

Dra. Yini Datt
Oftalmólogo